UTOPÍAS  ENCONTRADAS

Imaginar la ciudad futura es recorrer un horizonte de imágenes posibles que sean capaces de reunir, en simultáneo, diferentes estilos y períodos arquitectónicos, paisajes naturales y accidentes geográficos con las necesidades físicas, sociales y políticas de los seres humanos. El objeto vital y móvil que Cristina Caronni se aventura a crear cumple con el cometido al desplazar el significado usual de utopía como un no lugar para poner el acento en el buen lugar. 


Su forma es un cono (abastecido por energía solar) que al abrirse sobre su eje descubre, de su interior, los ambientes y elementos insdispensables para la subsistencia: cocina, utensilios, baño, cama y silla. El uso del cono permitirá a las personas la libertad de trasladarse a diferentes espacios abiertos, cubrir sus necesidades y conectar con el entorno, natural o social. Así, el buen lugar imaginado por la artista no sólo participa de la movilidad esencial que necesitamos para habitar el mundo sino que, en un sentido más amplio, anticipa las formas políticas de esa movilidad. En las sociedades actuales, por ejemplo, los estados democráticos tienden a excluir a los migrantes de la legalidad del estado de derecho imponiendo a los sujetos un “estado de excepción” (Giorgio Agamben). Bajo esta condición ubican a las personas en espacios “seguros” pero fuera de toda legalidad excluyéndolas, temporalemente, de la vida social. En cambio, el objeto útopico creado por la artista imagina otro ambiente donde el uso del espacio público sería posible para todos, incluso para aquellos grupos de personas que por circunstancias políticas, económicas y sociales son obligados a desplazarse de su lugar de residencia.   
La ciudad contemporánea, construida desde cero, no existe porque vemos mezclarse en ella nuevos y viejos modos de habitar el mundo con formas estéticas que incluyen símbolos e historia. En sus fotografías, Caronni vislumbró estas conexiones y desconexiones y encontró la manera de expresar en sus imágenes los contrastes. El cono habita en las cuevas arcaicas del sur de Italia, se sube al monumento de Vittorio Emanuele II y se camufla con los árboles perfectamente podados de los jardines de Versalles. Esta condición de participar del paisaje quiebra la concepción política del “estado de excepción” que actúa solamente para invisibilizar la diferencia. Un ejemplo paradigmático es la fotografía de una persona que vive en la calle que pasa caminando por enfrente del edificio del Congreso de la Nación en Buenos Aires con su “casa a cuestas”: un carro cuya forma escultórica se relaciona con el hábitat del cono en el futuro.

El encuentro utópico entre las formas le da a Caronni el empujón para pensar que el ambiente posible para crear la ciudad futura será aquel que ya no borre las diferencias, ni las camufle, sino que conciba un buen lugar para habitar en los confines de los lugares más bellos del mundo.

                                                     

                                          Lorena Alfonso
                                          Lic. Ciencias de la Comunicación

 

FOUND UTOPIAS

Found Utopias 

Imagining the city of the future means going through a horizon of possible images capable of combining different styles and architectural periods, and natural landscapes and landforms with the physical, social and political needs of human beings. The vital and mobile object that Cristina Caronni dares to create accomplishes its objective since it replaces the usual meaning of utopia as a no place to put the stress on the good place. 
Shaped as a cone (powered by solar energy), it opens up on its axis to reveal from its inside the rooms and elements essential for survival: a kitchen, utensils, a bathroom, a bed and a chair. Using the cone will give people the freedom to move to different open spaces, fulfill their needs and connect with the environment, whether it is a natural or a social one. Hence, the good place imagined by the artist is not only involved in the essential mobility that we need to inhabit the world but also, in a wider sense, anticipates the political forms of such mobility. In current societies, for example, democratic states tend to exclude migrants from the legal system inherent in the rule of law by imposing a “state of exception” upon individuals (Giorgio Agamben). Under this condition people are located in areas which are “safe” but out of the legal system, temporarily excluding them from social life. The object created by the artist, on the contrary, imagines another environment where everyone could use the public space, even those groups of people that, due to political, economic and social circumstances are forced to leave their place of residence. 
The contemporary city, built from scratch, does not exist because it condenses a mixture of new and old ways of inhabiting the world, with esthetic forms that include symbols and history. In her photographs, Caronni envisaged these connections and disconnections, and found the way to express the contrasts. The cone dwells in the archaic caves of the south of Italy, gets on the monument to Vittorio Emanuele II, and camouflages with the perfectly pruned trees of the Gardens of Versailles. This condition of forming part of the landscape breaks the political conception of the “state of exception”, which only operates in order to make the difference invisible. A paradigmatic example is the photograph of a homeless person walking past the National Congress building in Buenos Aires with her “home on her back”: a cart whose sculptural shape relates to the habitat of the cone in the future. The utopic encounter among the shapes encourages Caronni to think that the possible environment to create the city of the future will not be the one that erases or camouflages the differences, but the one which conceives a good place to live in the farthest ends of the most beautiful places in the world.  

 
Lorena Alfonso
B.S. in Communication Studies

LAS COSMOGONÍAS DEL DESCONCIERTO

De Cristina Caronni y Omar Berengeno

 

El dibujo arquitectónico es una lección formidable de dibujo, pero no por el dibujo mismo,sino por la capacidad de poder enseñarnos metafóricamente a plasmar una visión infográfica del cosmos, o sea de nuestro lugar en el universo.

Por esto me sorprendí cuando le oí decir a un gran pintor como Roberto Matta, que aprendió de la arquitectura la proyección de un universo que el no sabía dibujar. Se refería naturalmente al dibujo académico figurativo.

Por supuesto que es un gran dibujante, pero lo es cuando el proyectista deviene poeta y estructura su mundo pictórico delineando un universo y adjetivándolo por medio del color.

Es así que aquí me encuentro ante otros dos arquitectos que nos proyectan sus universos – o sea, sus visiones globales del mundo entorno pero con ellos incluidos como partículas-. Algo así como la visión de un astronauta por medio de la cual sabe de su lugar en el mundo cuando justamente se aleja de él. Me refiero a Cristina Caronni y a Omar Berengeno, quienes plantean claramente sus cosmogonías urbanas como infografías proyectivas del alma. Ambos rodean a la ciudad como quien debe sitiarla para luego abordarla, pero se trata de una ciudad metafísica. Las diferencias entre sus infografías esenciales pueden saltar a la vista dado que Cristina valoriza el elemento linea sobre el espacio referencial y Omar, en cambio, estructura adjetivando con el color simultáneamente. Además son dos visiones distintas ¿acaso no nos están diciendo que hay que mirar el mundo desde la perspectiva del alma?. Sus visiones son diferentes pero su afirmación ética desde el punto de vista artístico es la misma: sus panoramas urbanos son cosmogonias del desconcierto.

 

                                                                                     LUIS FELIPE NOE

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